¡Qué idiota! ¬ dice Mario en un tono altanero.
Especial atención huache, es como si fuera pero nunca fue, asi como tú Mario. ¬ dice un indito sentando en su jacal. Pero Mario nunca se dirijió hacia el indio, fue hacia su bella esposa.
Cuando te encuentras en la noche, y no sabes que hacer, ya sabes que hacer; buscar algo que hacer. Esta extraña contradicción merece una explicación, mas, nunca dije que hablaría de ello en este tópico, más bien, el trillado comentario ya lo aborrece todos los grises hombres del inmenso y monotono planeta.
Me hubiera gustado incarme a causar traumas psicológicos y alucinaciones hipnopómpicas. Pero siempre me regí por una rigurosa moral y una ética derecha como la flecha que cruzó las praderas de Constantinopla, cuando fue conquistada por los Turcos Otomanos y llamada Estambúl. Y siguiendo con los comentarios impertinentes, me sitúo en un extraño mundo regido por normas morales que aveces..., en fin.
¿Alguna vez te has puesto a pensar que sería de este mundo si nunca hubiera existido América? Yo sí, y sé que hubiera sucedido; al parecer los escritores no se equivocaron mucho.
Especular estas paradójicas ideas es más que divagar, vale.
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